Holanda multiplica solicitudes de eutanasia por caso Noa Pothoven

La historia de la adolescente Noa Pothoven que murió en una clínica holandesa luego de experimentar una severa depresión ha disparado las solicitudes de suicidio asistido en el país.

La chica de 17 años, quien murió el 2 de junio tras haber dejado de alimentarse y beber, conmovió al mundo entero. Muchos medios internacionales afirmaron, de manera equivocada, que se le había aplicado la eutanasia en la Levenseindekliniek (“Clínica del final de la vida”) de La Haya, lo que provocó reacciones en el mundo.

La clínica desmintió esta información, al igual que las autoridades holandesas. Pero esta semana las llamadas en la clínica no paran. “Habitualmente recibimos una o dos consultas por semana desde el extranjero”, explica Elke Swart, portavoz del establecimiento. El jueves, en un solo día, “hubo 25.”

Noa Pothoven sufría de una grave depresión tras haber sido víctima de violaciones durante su infancia. También se vio afectada por la anorexia y un síndrome postraumático que la llevo a la muerte. Unos días antes escribió en su cuenta Instagram que había “perdido las ganas de vivir”.